Como si se tratara del phoenicopterus de la mitología griega, surge Fantasmagoria como reacción, seguramente furibunda, a una tendencia imparable en el panorama cultural contemporáneo consistente en sabotear, siquiera inconscientemente, la oferta cinematográfica dirigida al espectador más inconformista con la excusa de la crisis.
Fantasmagoria es, pues, una propuesta cultural de naturaleza diferente, que tiene como pretensión, seguramente quijotesca, la de reinventar el concepto de Festival de Cine Fantástico en su modalidad más transgresora. Su sonora denominación ya evoca, y de qué modo, buena parte de su carácter. Cinefilia, atrevimiento, vanguardia, transgresión, y diversidad concretarán, en fin, esta primera Semana Internacional de Cine Fantástico de Granada, fundamentalmente definida no tanto por el volumen de sus cifras como por la calidad intrínseca de su programación. No por casualidad, la filosofía del Festival puede resumirse tomando como base sus propias elecciones (nunca conformistas, nunca previsibles, nunca acomodaticias). Es más, serán dichas elecciones las que terminen por definir su identidad. No hay mejor modo de vindicar una programación como la que se propone.
J.P. Bango